Hoy, por ayer, puede ser un día más especial que mañana, por hoy, o puede ser otra pérdida de tiempo más a añadir a las miles de actividades que nunca me viste empezar, pero que te confieso abiertamente que abandoné vilmente. Quién sabe, quizá algún día me dé por enumerarlas, o peor aún, desarrollarlas.
Te decía -si ves que me desvío del tema, avisa- que esta noche que marca la frontera entre hoy y mañana y mañana y ayer, bien pudiese ser especial al mirar atrás y ver en qué nos hemos convertido tú y yo.
"¿Por qué yo?" "¿Por qué ahora"?
Te preguntarás semi-inteligentemente:
Siempre he sentido la imperiosa necesidad de vomitar mis pensamientos al oído más cercano. Algunas veces, las menos, lo hacía con estilo y retórica, y otras, las demás, pisoteando palabras y pensamientos ajenos con el ímpetu irrefrenable de seguir exponiendo mis argumentos. Tras este enfoque y sin previo ni posterior análisis, hoy, de repente, se me ha ocurrido que escribiendo un blog, que aunque sea "de ahora" ya parece "de los de antes", no tengo por qué fingir escuchar a otra persona mientras elaboro internamente mi maléfico plan para hundir sus opiniones... ¡Cómo no se me ocurrió antes! No es que no sepa escuchar, es que no me gusta. Sin embargo, sí que me gusta leer, así que estaré encantado de hacer lo propio en los corolarios de más abajo (mientras elaboro internamente mi maléfico plan para hundir sus opiniones).
No pretendo convertirte en uno de esos típicos diarios que aparecen en las películas en las que adolescentes americanas lloriquean sobre el último gandul hipertrofiado que la dejó por otra zorra, más escuálida aún que ella, mientras todos confiamos que dicho trauma se desarrolle en un trastorno alimenticio suficiente para mandar a la rubia de bote cuatro metros bajo tierra . Quizá la prueba de mayor peso de que lo que te digo es verdad, es el hecho de que no sea gay, (por lo del novio) ni sentimental (por lo del lloro). Compartiré contigo mis reflexiones, mis cabreos con el jefe, las noticias de hoy, los partidos del Atleti, las elecciones de Uganda, el nuevo best-seller de Cervantes, los cotilleos de mi edificio, el color de mis calzoncillos, y alguna que otra cosa que me parezca digna de divulgar en ese preciso momento.
Si todo va según lo previsto, hoy, por ayer, será el único día que escriba dos entradas seguidas (en referencia a mañana, por hoy).
Atentamente,
Yo
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